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domingo, 21 de mayo de 2017

"EL ESPÍRITU DE LA VERDAD”



                                               Juan 14, 15-21
Jesús les habla apasionadamente del Espíritu. No los quiere dejar huérfanos. Él mismo pedirá al Padre que no los abandone, que les dé otro defensor para que esté siempre con ellos. Jesús lo llama el Espíritu de la verdad. ¿Qué se esconde en estas palabras de Jesús?
Este “Espíritu de la verdad” no hay que confundirlo con una doctrina. Esta verdad no hay que buscarla en los libros de los teólogos ni en los documentos.
Este “Espíritu de la verdad” no nos convierte en “propietarios” de la verdad. Nos invita a abrirnos a su verdad, escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio.
Este “Espíritu de la verdad” está en el interior de cada uno de nosotros defendiéndonos de todo lo que nos puede apartar de Jesús. Nos invita abrirnos con sencillez al misterio de un Dios, Amigo de la vida.
Este “Espíritu de la verdad” nos invita a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad injusta.
¿Quién anunciará la Buena Noticia de Jesús en una sociedad tan necesitada de aliento y esperanza?"

jueves, 4 de mayo de 2017

EKUMENE. ENCUENTRO DE ADULTOS Y FAMILIAS

Reunidos en el nombre del Señor, convocados por la Obra Misionera Ekumene a través de la Comisión de Adultos y Familias, nos hemos reunido medio centenar de miembros de nuestra Asociación, amigos y simpatizantes, mujeres, hombres y niños. El Colegio Santa María de la Huerta de Almoradi ha sido el escenario perfecto para acoger, fraternizar y compartir durante el puente de primeros de Mayo. Hemos reflexionado en torno a la Famila Evangelizadora gracias a la ponente y amiga Marina Blanco. 
Desde este espacio agradecemos al equipo organizador su esfuerzo promocionador y evangelizador. También y especialmente a los que habéis respondido a esta llamada. Que la Paz de Cristo Resucitado nos acompañe y sepamos comunicarlo con alegría evangelizadora, esa que nos recuerda el Papa Francisco.

domingo, 30 de abril de 2017

“¿No estaba ardiendo nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino?”

                                           Grupo Ekumene- Hermosillo-Sonora (México)


Lucas 24, 13-35
Dos discípulos de Jesús se van alejando de Jerusalén. Caminan tristes y desolados. En su corazón se ha apagado la esperanza que habían puesto en Jesús, cuando lo han visto morir en la cruz. Sin embargo, continúan pensando en él. No lo pueden olvidar. ¿Habrá sido todo una ilusión?
Durante estos años, muchas personas han perdido su confianza en Jesús. Poco a poco, se les ha convertido en un personaje extraño e irreconocible. Todo lo que saben de él es lo que pueden reconstruir, de manera parcial y fragmentaria, a partir de lo que han escuchado a predicadores y catequistas
¿No ha llegado el momento de instaurar, fuera del contexto de la liturgia dominical, un espacio nuevo y diferente para escuchar juntos el Evangelio de Jesús? ¿Por qué no reunirnos laicos y presbíteros, mujeres y hombres, cristianos convencidos y personas que se interesan por la fe, a escuchar, compartir, dialogar y acoger el Evangelio de Jesús?
Hemos de dar al Evangelio la oportunidad de entrar con toda su fuerza transformadora en contacto directo e inmediato con los problemas, crisis, miedos y esperanzas de la gente de hoy. Pronto será demasiado tarde para recuperar entre nosotros la frescura original del Evangelio.


domingo, 23 de abril de 2017

SÓLO ÉL NOS LIBERARÁ DE LOS MIEDOS QUE NOS PARALIZAN



                                                                   Juan 20, 19-31
Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa. De nuevo están reunidos, pero no está con ellos Jesús. En la comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? “Está anocheciendo” en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.
Los discípulos están llenos de “miedo a los judíos”.
De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. “Entra en la casa y se pone en medio de ellos”.
Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”.
Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: “Recibid el Espíritu Santo”.
Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan.
Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda la Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores y seguidoras."


domingo, 16 de abril de 2017

DOMINGO DE RESURRECCIÓN



 ¿Dónde  podemos encontrar a Cristo resucitado? Las mujeres reciben este encargo: «Id enseguida a decir a los discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis"». ¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de hoy.
A orillas del lago de Galilea se fue gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el amor insondable de Dios. Si no ponemos cuanto antes a Jesús en el centro de nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de nosotros.
Si volvemos a Galilea, la «presencia invisible» de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos evangélicos, y su «presencia silenciosa» recobrará voz concreta al escuchar sus palabras de aliento.

viernes, 14 de abril de 2017

VIERNES SANTO

               Jóvenes de Hermosillo y B.Kino- Ekumene-Sonora (México) (Foto de Amaya M.)


El mundo está lleno de iglesias cristianas presididas por la imagen del Crucificado está lleno también de personas que sufren, crucificadas por las desgracias, las injusticias y el olvido.
Es difícil imaginar un símbolo más cargado de esperanza que esa cruz plantada por los cristianos en todas partes.
Esa cruz, levantada entre nuestras cruces, nos recuerda que Dios sufre con nosotros. A Dios le duele el hambre de los niños, sufre con los asesinados y torturados de cualquier lugar, llora con las mujeres maltratadas día a día en su hogar. No sabemos explicarnos la raíz última de tanto mal. Y, aunque lo supiéramos, no nos serviría de mucho. Sólo sabemos que Dios sufre con nosotros y esto lo cambia todo.
¿Qué significa la imagen del Crucificado, tan presente entre nosotros, si no sabemos ver marcados en su rostro el sufrimiento, la soledad, el dolor, la tortura y desolación de tantos hijos e hijas de Dios?
¿Qué sentido tiene llevar una cruz sobre nuestro pecho, si no sabemos cargar con la más pequeña cruz de tantas personas que sufren junto a nosotros? ¿Qué significan nuestros besos al Crucificado, si no despiertan en nosotros el cariño, la acogida y el acercamiento a quienes viven crucificados?
El Crucificado desenmascara como nadie nuestras mentiras y cobardías.
Desde el silencio de la cruz, él es el juez más firme y manso del aburguesamiento de nuestra fe, de nuestra acomodación al bienestar y nuestra indiferencia ante los crucificados. Para adorar el misterio de un «Dios crucificado», no basta celebrar la semana santa; es necesario, además, acercarnos un poco más a los crucificados, semana tras semana.